Uno de los que procuraba descubrir la estructura del ADN era Linus Pauling, un químico que trabajaba en el Instituto de Tecnología de California (Caltech) en la arquitectura de las moléculas. Pauling había sugerido que el ADN tenía una estructura en forma de hélice, como muchas proteínas, y propuso (erróneamente) que la hélice tenía tres cadenas.
Del otro lado del Atlántico, un joven becario posdoctoral norteamericano, James Watson, había sido aceptado en el prestigioso laboratorio Cavendish (Cambridge, Inglaterra), sin más formalidad que una entrevista con el director, para trabajar con un físico llamado Francis Crick. Ninguno de los dos tenía asignada la tarea de trabajar con ADN. Supuestamente, Watson estaba estudiando cristalografía y Crick debía trabajar sobre la difracción de los rayos X en las grandes moléculas.

James Watson en el laboratorio
Aunque todo el éxito del descubrimiento del ADN se atribuyó a estos dos científicos, en realidad esto no hubiera sido posible sin el trabajo que realizaron otras dos personas en el King’s College de Londres. Allí, una mujer muy tímida y retraída llamada Rosalind Franklin y un científico neocelandés, , tomaron radiografías del ADN e interpretaron que la estructura del ADN podía tener la forma de una hélice gigante.
La suerte jugó a favor de Watson y Crick ya que Pauling tenía planeado un viaje a Inglaterra, pero fue detenido en la aduana y no pudo salir de Estados Unidos.
En 1953, Watson y Crick usaron las fotografías colectadas por Wilkins y Franklin más la idea propuesta por Pauling y, con piezas de metal, armaron un modelo de estructura de ADN que concordaba con los datos ya conocidos y que explicaba la función biológica del mismo. La idea de que el ADN era una cadena de doble hélice estaba claramente sustentada por las fotografías tomadas con rayos X, que jugaron un papel decisivo en el desarrollo del modelo. Dicen las malas lenguas que, sin estas fotografías, Watson y Crick no hubieran podido resolver nunca el enigma del ADN. Lamentablemente, la autora de estas fotografías, Rosalind Franklin, no pudo pasar a la fama ya que murió de cáncer antes de que a los investigadores se les otorgara el Premio Nobel por este descubrimiento en 1962.
En un artículo de no más de 900 palabras, publicado en la revista Nature el 25 de Abril de 1953, Watson y Crick describieron la estructura del ADN. Esta publicación trajo como consecuencia la expansión casi dramática de la biología molecular. Una vez finalizada la carrera por el ADN, comenzó otra carrera: la del código genético.
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