Simultáneamente con la aparición de estos movimientos, en la década de 1960, los acontecimientos de la política mundial provocaron una reformulación del sistema educativo estadounidense, que se extendió a varios otros países. El factor desencadenante, en el contexto de la guerra fría, fue el lanzamiento del satélite soviético Sputnik, en 1957, que alarmó a los políticos y a la opinión pública de los Estados Unidos, pues creó la sensación de haber perdido la carrera espacial. Se concluyó en ese país que las fallas en la educación científica y tecnológica eran responsables de la catástrofe y, entre otras iniciativas, se puso en marcha un proceso encaminado a cambiar radicalmente la enseñanza de las ciencias. Se decidió:
Como parte de la reforma se creó una agencia de promoción científica, la National Science Foundation (NSF), que volcó financiamiento a investigaciones sobre la enseñanza de las ciencias, para disponer de buenas bases para cambiarla. La creación de agencia espacial NASA, en 1958, también fue parte de la reacción al Sputnik.
Desde el punto de vista pedagógico, la reforma se basó fundamentalmente en las ideas del biólogo suizo Jean Piaget, quien sostenía que el niño debe construir el conocimiento, así como los trabajos del norteamericano David Ausubel y Robert Gagné. Estos y otros especialistas en psicología cognitiva proponían estructurar el currículo en torno al alumno, de manera de incentivar su creatividad, independencia y habilidad para resolver problemas.
Esta ola de renovación de enseñanza de las ciencias pronto se extendió a Iberoamérica y llegó a la Argentina. En 1969, se realizó una reforma en ese campo, parte de un plan renovador más global, que tuvo su mayor efecto en el área curricular de la biología. Uno de los aspectos de la reforma fue la modernización de los programas de estudio, que, tradicionalmente, incluían en las escuelas secundarias cursos de botánica, zoología, anatomía, anatomía del sistema nervioso e higiene y puericultura. Todos (excepto higiene, que insumía tres horas semanales) tenían una intensidad de dos horas cátedra semanales. La reforma consistió en estructurar la enseñanza de la biología, de modo experimental, en cinco cursos: biología I (seres vivos y ambiente), biología II (diversidad), biología III y IV (función de los seres vivos) y biología V (temas de salud). Pasada la etapa experimental, el programa entró en vigencia en forma oficial en 1979.
Otro aspecto de la reforma fue dar al trabajo de laboratorio el carácter de componente importante en el aprendizaje de las ciencias. En la década de 1980 la enseñanza de las ciencias se caracterizó por enfatizar las tareas de investigación.
La reforma argentina tomó como modelo la pedagogía propuesta en los textos norteamericanos del Biological Sciences Curriculum Study (BSCS), concebidos con la idea de actualizar en ese país tanto los contenidos como los procesos de enseñanza y aprendizaje. La pedagogía utilizada fue el aprendizaje por descubrimiento, que describimos en la sección siguiente.
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