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Los "padres" de la geografía

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En 1859 mueren dos personalidades que marcarán profundamente el pensamiento geográfico: Alexander von Humboldt y Karl Ritter. Mientras el segundo se adscribe explícitamente a la geografía, el primero no lo hace, y es frecuente que su condición de geógrafo sea puesta en duda. Sin embargo, el carácter de sus obras y, más aún, la influencia que tendrán en la geografía, los colocan en una posición destacada para comprender la constitución de la disciplina; puede decirse que ambos “resumen” en sus obras el estado de las preocupaciones geográficas en la primera mitad del siglo XIX. En ambos se conjugan, en forma compleja y a veces contradictoria, perspectivas científicas de corte positivista con filosofías de corte idealista y racionalista; son, en este sentido, expresión de una época de transición.

Alexander von Humboldt nace en 1769 en Berlín (reino de Prusia), y tras una esmerada educación inicial estudia Geología en la Escuela de Minas de Friburgo. Luego de desempeñarse en el Departamento de Minas de Prusia, lo que le permite viajar por Alemania, se instala en París. Durante cinco años (1799-1804) recorre distintos lugares de América junto con Bonpland, viajes en los que recogerá gran cantidad de datos y experiencias. Ya de regreso, Humboldt comienza a trabajar sobre la información recogida y a publicar. Entre estas publicaciones pueden nombrarse los Viajes a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, los Cuadros de la naturaleza y el Cosmos. Ensayo de descripción física del mundo del que publica 4 volúmenes. Murió durante la redacción del quinto.

Humboldt es un intelectual prominente que alcanzó gran reconocimiento en su época. Muy influido por el racionalismo, comparte la fe en la razón, la libertad de pensamiento y la idea de progreso. Adscribe al romanticismo con su énfasis en las sensaciones perceptivas provocadas por la naturaleza, o su idea de unidad del todo, pero no en sus formas idealistas extremas que invalidan los hechos empíricos. Al mismo tiempo, está fuertemente influenciado por el positivismo, lo que lo lleva a rechazar la especulación y defender el tratamiento cuidadoso de la información y la descripción de los hechos concretos. En Humboldt subyace una concepción totalizadora y armónica de la naturaleza.

En sus trabajos, Humboldt utiliza lo que él denomina empirismo razonado. Se trata de un itinerario metodológico que parte de la observación del paisaje, en la cual la naturaleza transmite una sensación al sujeto, quien filtra esta sensación a través de su subjetividad produciéndose así una impresión que contiene ya un presentimiento del orden o leyes subyacentes. Luego de esta primera etapa, el investigador debe abocarse al tratamiento de la información empírica relevada, de manera objetiva y sistemática, para establecer las conexiones que se prefiguraron en la impresión. En tercer lugar, el material sistematizado es puesto en relación con la visión sensorial del investigador para producir una descripción fundamentada del paisaje, que permite describir la individualidad del área estudiada. Se prosigue por último en el camino de la generalización, para llegar al establecimiento de leyes de distribución y combinación espacial de los fenómenos de la superficie terrestre (Moraes, 1989). Interesa rescatar aquí que este método permite articular la diversidad y la unidad, esto es, los estudios sistemáticos y los de síntesis; por otra parte, posibilita relacionar también la individualidad de un área con la universalidad (la Tierra); y vincular también la subjetividad (percepción sensible) y la objetividad (datos empíricos). Todas estas son cuestiones centrales al conocimiento geográfico, que reaparecerán permanentemente en la disciplina.

Para Humboldt, la geografía es una ciencia sintética, que trabaja con relaciones entre fenómenos diversos, pero teniendo por objetivo establecer leyes. Como ciencia de síntesis, busca las conexiones o relaciones entre los fenómenos que se expresan en la superficie terrestre. No se interesa por lo único sino por lo universal y constante, lo que permite llegar a la formulación de leyes. Por otra parte, la geografía de Humboldt es un estudio de la naturaleza, que considera a los hombres como un elemento más del cuadro natural. Todo esto está atravesado por la idea de unidad de la Tierra y la naturaleza, cuyo orden y armonía se manifiestan y deben ser encontrados.

Antonio C. Robert Moraes (1989) señala que Humboldt lega a la geografía varias cuestiones que serán fundamentales para la disciplina:

  • Una de ellas es pensar a la geografía como una ciencia de las relaciones, esto es una ciencia sintética (opuesta a una ciencia sistemática). La dicotomía entre geografía general o sistemática y geografía regional se inscribirá, recurrentemente, en esta cuestión.

  • Otra es el lugar central del estudio del paisaje, en el que la visión o percepción humana juega un papel activo. La relación entre objetividad y subjetividad, que está implícita en este planteo, será también un tema/problema recurrente en la geografía.

  • El planteo de que el estudio de lo local es la puerta de entrada para el estudio de lo general y global, es otra cuestión que queda planteada en la obra de Humboldt, y que volverá a instalarse reiteradamente en torno al problema de las escalas geográficas.

Karl Ritter nace en Sajonia en 1779 en el seno de una familia burguesa profundamente religiosa, y estudia en la Universidad Halle. Muy comprometido con la educación, tiene contactos con Pestalozzi y trabaja por casi veinte años como preceptor de niños de familias acomodadas. En 1820 es designado profesor de la primera cátedra de Geografía en la Universidad de Berlín. En 1817 publica el primer volumen de su gran obra Die Erdkunde –o Geografía general comparada–, de la que llegarán a publicarse 19 volúmenes hasta su muerte.

La obra de Ritter es fundamentalmente una obra de gabinete, que ordena el material existente dentro de una secuencia lógica, con conceptos sistematizados y clara definición del universo y objetos de análisis. Representa un inventario del conocimiento disponible en su momento, que se alimenta con la profusa información proveniente de viajeros y exploradores, además de estadísticas de todo tipo. Retoma, en este sentido, la vieja tradición descriptiva de la geografía.

El autor reconoce varios abordajes posibles para la geografía. Por una parte, lo que denomina geografías especiales se ocupa de abordar clases de fenómenos desde lo regional (relevamiento de lo particular) hasta lo global (clasificación y comparación a escala planetaria). Lo que denomina geografía física representa una síntesis de los resultados de las geografías especiales y se orienta a componer un cuadro físico del globo que permita ver la acción de las fuerzas naturales. Por último, la denominada geografía comparada es, según el autor, la ciencia de las relaciones espaciales, que busca establecer causas y determinaciones, y no se limita a los fenómenos físicos sino que incluye también los relativos a la actividad del hombre (Moraes, 1989).

Ritter privilegia el análisis a escala continental, y cada continente es visto como un todo. Estableciendo las relaciones entre los objetos presentes en esta totalidad, se logra comprender su individualidad y las causalidades subyacentes. Por último, esta individualidad expresa la relación que se establece entre las condiciones naturales y el desarrollo histórico de los pueblos. De aquí la pregunta acerca de cuáles son las condiciones naturales que favorecen el desarrollo de los pueblos, pregunta que abrirá las puertas al determinismo natural.

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