Aportes para la enseñanza en el Nivel Medio - Geografía
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La geografía escolar

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Se abordan en este módulo las cuestiones relacionadas con la geografía como disciplina de la escuela de nivel medio, la denominada geografía escolar. Para esto, se presenta en primer lugar una caracterización de la forma tradicional que la disciplina tuvo en la escuela, reconociendo sus vínculos con los objetivos de construcción identitaria nacional, aunque rescatando también su función de transmisión cultural.

Los contenidos de la geografía escolar tradicional muestran características que permiten establecer vínculos con determinados modelos de cientificidad general y perspectivas geográficas en particular: el positivismo y el determinismo. El énfasis en la transmisión de información y en los contenidos del orden natural, el desdibujamiento de lo humano y las explicaciones que acababan colocándolo en dependencia con lo natural han estado presentes en este modelo tradicional.

Las críticas a esta geografía escolar se presentan para describir sus características y para contextualizar el proceso de transformación que viene teniendo lugar fundamentalmente en las últimas dos décadas en Argentina. De estas transformaciones, se analizan por una parte las relacionadas con la denominada “reforma educativa” de la década de 1990 y, por otra, las transformaciones que se observan en libros, diseños curriculares y modalidades pedagógicas en las clases de geografía de la escuela media.

Por último, se desarrolla un conjunto de propuestas y sugerencias que se orientan a trabajar cuestiones nucleares de la enseñanza de la geografía, que atraviesan los distintos contenidos temáticos y que, como tales, pueden ser de utilidad para la transformación de la práctica. Estos núcleos rescatan los contenidos presentados en los módulos anteriores, realizando así el objetivo que orientó su elaboración e inclusión.

Subyacen a este tratamiento algunas cuestiones que conviene señalar. La primera es la que explicita el objetivo general que se persigue: el mejoramiento de la calidad de la educación que se brinda a los jóvenes estudiantes. La segunda es la convicción de que esto sólo podrá lograrse mediante un proceso de reflexión sobre la práctica y la propia formación por parte de los docentes, que incluya necesariamente la revisión de los contenidos tradicionales, pues sólo a partir de ello es posible construir algo nuevo.

La organización de sistemas educativos públicos se relaciona, al menos en Europa y en la mayoría de los países de América, con la consolidación de los estados y tiene lugar predominantemente a lo largo del Siglo XIX. Los estados modernos necesitaron de los sistemas educativos para educar a su población, en vinculación con los sistemas representativos de gobierno, en los que el pueblo detenta el poder y lo delega en sus gobernantes: “educar al soberano” es una necesidad imperiosa para estos estados, a fin de que la población pueda ejercer esta función de manera adecuada. A partir de allí, los sistemas educativos públicos de cada país ofrecerán educación a sectores paulatinamente más amplios de sus poblaciones, reemplazando o complementando a las órdenes religiosas o a las familias en esta función, que hasta ese momento habían cumplido cuando había educación– en forma excluyente.

La consolidación de los estados modernos implicó también la necesidad de que sus poblaciones compartieran una idea o sentimiento de pertenencia al mismo, esto es, al estado nacional, cosa que no siempre ocurría(debido por ejemplo a los procesos de cambios territoriales que provocaban que la población pasara a depender de un estado a otro, o debido también a los fuertes vínculos con los ámbitos locales). Los sistemas educativos tuvieron un importante papel también en esto, en tanto socializaron a los jóvenes en las nociones de pertenencia e identidad nacional. La geografía, al igual que la historia, tuvo un destacado papel en esta función (Escolar, 1992).

Por ejemplo, en muchos países de América latina que en la segunda mitad del siglo XIX todavía estaban organizándose, las escuelas cumplieron un importante papel en la construcción y reforzamiento de las identidades nacionales, y en esto les cupo a disciplinas como la geografía un lugar destacado. En el caso de la Argentina, como en el de varios otros países latinoamericanos, la escuela cumplió este papel también para con los nutridos grupos de inmigrantes, con lo que favoreció la incorporación de sus hijos a la identidad nacional, a “la nación argentina”.

La consolidación de la presencia de la geografía como disciplina escolar coincide en gran medida, tal como hemos visto en el módulo 1, con el período de consolidación e institucionalización de un saber disciplinario que reclama para sí autonomía y presencia en el conjunto de los saberes científicos, proceso múltiple y contradictorio por cierto. Y tal como hemos visto en dicho módulo, este proceso se relaciona con condiciones propias del período, sean éstas del contexto o las demandas sociales, sean las vinculadas con cuestiones filosóficas, conceptuales o temáticas, sean las relativas a intereses grupales, ideológicos o nacionales. Por supuesto, todos ellos estarán presentes a la hora de definir los contenidos específicos que deberán impartirse en las clases de geografía, los que además estarán en función de los objetivos generales que se asignan al sistema educativo.

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