Como decíamos inicialmente, la disciplina histórica goza actualmente de un apreciable dinamismo; en un marco carente de fuertes dominancias y ostensiblemente internacionalizado; la nota distintiva de la actividad historiográfica reciente parece la enorme pluralidad de perspectivas. Sensible a los nuevos enfoques, la historia exhibe hoy una apreciable expansión y especialización temática; las indagaciones se valen de instrumentos metodológicos más sofisticados y menos unilineales que permiten articular recursos procedentes de otras disciplinas. La renovación de los problemas se tradujo en una renovación y ampliación de las fuentes y métodos.
Una gran profusión de instituciones, revistas especializadas, jornadas científicas, y textos que circulan en diversos soportes –vale aquí marcar la importancia de internet–, vincula a historiadores de diversas latitudes, aunque hoy la práctica historiográfica trasciende al público de especialistas para abarcar a otro más vasto. Así, el género de la alta divulgación, el fascicular y el de la manualística es practicado actualmente por historiadores profesionales; ello fue posible gracias a las nuevas estrategias narrativas y por la instrumentación de políticas editoriales y massmediáticas.
La práctica historiográfica en nuestro país guarda una apreciable sintonía con aquella que tiene lugar en el contexto internacional; la presencia de historiadores extranjeros en nuestro medio y la de argentinos en el exterior –vía seminarios, cursos, jornadas, conferencias, coloquios– es frecuente y nutrida.
Por estas razones, la historiografía argentina refleja las grandes tendencias; el punto de partida fue la transición democrática, etapa a partir de la cual la docencia y la investigación en el área parecen haber ingresado en una era de profesionalización plena y normalización.
Ministerio de Educación de la Nación Argentina